"Todavía posee limitantes la Ley de Convivencia"

Falta hacerla universal y que permita adopción a nuevas parejas, asegura

Angélica Simón
El Universal
Domingo 12 de noviembre de 2006

La Ley de Sociedades de Convivencia aprobada por la Asamblea Legislativa para el Distrito Federal es tímida, limitada y mantiene un rezago, tanto en temporalidad como en contenido respecto a otras legislaciones que abordan la misma realidad en países como España.

Aunque reconoció que es un avance para la ciudad, el sociólogo Roberto Bermúdez Sánchez abundó que falta conseguir la universalidad de la misma -es decir que se aplique en toda la República Mexicana- así como contemplar la posibilidad de la adopción para las nuevas parejas.

El académico e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) vislumbra que esta norma enfrentará severas apelaciones durante el periodo previsto para las observaciones de los grupos opositores y, sobre todo, de los legisladores que votaron en contra.

Bermúdez explica que estas lagunas en la ley, así como la clara división que hubo para su aprobación reflejan que culturalmente estamos lejos de entender el trasfondo de la ley que es el reconocimiento pleno de los derechos sociales de los individuos.

"Es una ley que por su alcance de dar garantías plenas e igualdad de derechos a los ciudadanos que decidan vivir juntos sin importar su preferencia sexual, su edad o sexo, debió aprobarse por unanimidad".

De hecho, afirma, de no haber una mayoría absoluta de un partido de izquierda en el órgano legislativo, su aprobación hubiera resultado poco probable.

Que otros estados la adopten, afirma, será muy complicado porque se sigue confundiendo con una "ley gay y hay muchas resistencias al respeto".

Lejos de esto, dijo, la Ley de Sociedades de Convivencia está abordando una realidad mucho más extensa y ante la cual no se puede ni se debe, dijo, cerrar los ojos: "La unión de personas bajo regímenes sociales distintos al matrimonio son un hecho y han venido ocurriendo en nuestra sociedad desde hace mucho... La ley ni fomenta ni impulsa la homosexualidad ni ningún otro estado en particular y sólo apela a la democracia social, al reconocimiento de la igualdad y también de la desigualdad de los modelos familiares preestablecidos".

En materia de garantías, acotó, es muy similar a la figura del matrimonio, pero es un acuerdo que deja de lado dogmas y se centra en los derechos y obligaciones. "Su mayor rezago respecto a las mejores en la materia, como la de España, está en la imposibilidad de la adopción".

Según el especialista, este es el paso que sigue una vez que se logre el reconocimiento de las sociedades; "sin embargo, se debe garantizar a los niños una vida saludable.