Inconsistencias en la ley aprobada el pasado jueves por la ALDF

Uniones gay, fáciles de disolver

La sociedad de convivencia se deshace con un simple aviso. Deja en blanco el tema de los hijos de quienes integran estas uniones.

12-Noviembre-06

Las sociedades de convivencia no resuelven los principales obstáculos a los que se enfrenta parejas homosexuales para tener derecho a heredar a su pareja o hacer efectiva la seguridad social de los dependientes económicos.

A las parejas homosexuales les interesa garantizar que cuando una de las partes muera, la otra pueda reclamar incluso derechos como servicios de salud o pensión.

Es más, la nueva sociedad de convivencia es extremadamente frágil: la ley aprobada no protege del todo a quien es dejado, pues según el artículo 20, con que una de las partes abandone por más de tres meses a la pareja, en automático se da por terminada la convivencia.

También si uno de los asociados decide no continuar con el enlace, puede romperlo con el simple hecho de ir con la autoridad correspondiente y, sin la necesidad de negociación alguna con la pareja, expresar su deseo de finalizar la sociedad.

Los convivientes sólo ganarán la posibilidad de reclamar, en caso del fallecimiento de uno, el equivalente a la parte de un hijo, lo demás sería repartido entre los familiares de quien murió.

La seguridad social, uno de los reclamos más insistentes de la comunidad lésbico-gay, no forma parte del dictamen aprobado en el pleno de la Asamblea Legislativa del DF el jueves pasado.

De hecho, a pesar de formar parte de una sociedad de convivencia, las personas no cambian su estado civil y para el Estado serán solteros, lo cual, en cuestión de trámites, no iguala los beneficios que se pueden conseguir a través de un matrimonio.

En uno de los rubros donde sí hay cobertura similar a la de un matrimonio es la generación del deber recíproco de proporcionar alimentos, es decir, la responsabilidad de uno por llevar alimentos a casa.

Las familias alternativas

Los impulsores de la Ley de Sociedades en Convivencia han comentado en muchas ocasiones que la nueva figura jurídica no sólo beneficiaría a las uniones entre personas del mismo sexo, sino también a las familias alternas (madres solteras, adultos mayores, etcétera).

Existen otras contradicciones en la ley. Por ejemplo, si dos hermanas por determinadas circunstancias deciden vivir juntas, la nueva ley no podrá ampararlas debido a que es requisito no tener ningún parentesco entre los firmantes.

Cabe señalar que la ley no establece que deba existir una relación sexo-afectiva entre los convivientes para que puedan formar una de estas sociedades y, por lo tanto, se podrían dar muchas combinaciones de familias diferentes aunque queda el candado para que familiares no puedan constituirla.

Otro de los casos que no define la ley es cuando dos personas deciden unirse mediante una Sociedad de Convicencia y alguna de las partes o las dos tienen hijos previos o la forma como habría de repartirse una eventual pensión alimenticia.

Un paso político

Algunas organizaciones civiles a favor de los derechos de los homosexuales no apoyan la ley aprobada en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal pues, a su juicio, no cumple con las espectativas del amplio colectivo de la diversidad sexual.

"Fue un paso político importante", reconoce Luis Manuel Flores, representante de Jóvenes con Liderazgo, pero agrega en tono crítico que aún debe analizarse qué tanto le sirve a la población a la que va dirigida. Pm

Reforma y críticas

Artículo 2: "La Sociedad es un acto jurídico bilateral que se constituye (por) dos personas físicas de diferente o del mismo sexo". ONG critican que no se especifique el tipo de acto jurídico y una ambigüedad: El ser bilateral, con una deserción basta para deshacer el hogar creado.

Artículo 3. "No podrán constituir Sociedad de Convivencia las personas unidas en matrimonio o concubinato". Se crítica que la sociedad en convivencia no altere el estado civil de las personas y deje fuera muchos modelos de uniones incluso intrafamiliares.

Artículo 5. "La sociedad se regirá en lo que fuere aplicable en los términos del concubinato y las relaciones jurídicas que se derivan de este último se producirán entre los convivientes". Se crítica que estas uniones se remitan al concubinato dado que en estas existe una relación sexoafectiva; además es contradictorio porque el concubinato es una unión entre hombre-mujer.

México/Francisco Iglesias