El cardenal Norberto Rivera Carrera: ya que te pegaron, nada se puede hacer

Pecadores, diputados que aprobaron la Ley de Sociedades de Convivencia

Quienes más ganan son los heterosexuales: organización de la diversidad sexual

ALMA MUÑOZ , LAURA GOMEZ , ELIO HENRIQUEZ , LA JORNADA DE ORIENTE / 13 de noviembre de 2006

La arquidiócesis de México utilizó su periódico semanal Desde la fe para cuestionar la decisión de los diputados a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, a quienes advirtió que "cometen pecado", aunque su arzobispo, el cardenal Norberto Rivera Carrera, ayer no quiso profundizar al respecto: "a toro pasado, ya para qué me pronuncio", indicó.

­¿Aceptará la ley?

­Bueno, ya cuando te pegaron, ya que haces. Y las autoridades que hagan lo que tienen que hacer.

Sin embargo, el presidente del Colegio de Abogados Católicos de México, Armando Martínez Gómez, en entrevista aparte, también dentro de la Catedral Metropolitana, aseguró que como ente "autorizado por el arzobispado para absorber (sic) la posición y el dictamen jurídico sobre esto", hoy enviarán al jefe de Gobierno, Alejandro Encinas, "una serie de razonamientos jurídicos" que ayuden a ver las "inconsistencias" de la ley recién aprobada para que no la promulgue y ejerza su derecho de veto.

En principio, aseguró, viola el artículo cuarto constitucional, respecto de la definición de familia, y tiene "una serie de contradicciones respecto del Código Civil y las distintas instituciones ya establecidas en él, como el concubinato, por ejemplo". Descartó promover en este momento un amparo porque hablar de una ley es "una falacia".

En su semanario, la arquidiócesis reiteró que la aprobación de la Ley de Sociedades de Convivencia es una "venganza contra la Iglesia católica de los grupos más radicales de la izquierda, que así sienten que alcanzan reivindicación y justicia".

En ese contexto, el obispo de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, Felipe Arizmendi Esquivel, si bien consideró que la ley reconoce derechos "justos y necesarios" de las personas, repudió "legitimar uniones de homosexuales y con el tiempo homologarlas con los matrimonios".

"Aquello que pueda ayudar a que las parejas de personas que quieren poner en común su patrimonio lo puedan hacer más legalmente está bien, sean o no homosexuales", dijo al ser entrevistado después de oficiar misa en la catedral de San Cristóbal.

No obstante, manifestó su desacuerdo porque "éste es un primer paso, y lo han dicho ellos explícitamente, para poder llegar al reconocimiento de los matrimonios de homosexuales con el mismo valor de los matrimonios entre un hombre y una mujer; piensan seguir luchando para que puedan tener derecho a adoptar niños, siendo una pareja homosexual, con lo cual se va a perjudicar mucho a las criaturas".

Por ello, dijo esperar que "los otros estados del país no sigan el ejemplo del Distrito Federal, porque luego es lo que nos pasa, lo que hace el DF lo quieren hacer otros estados y hay que discernir qué cosas que hace el DF son buenas y cuáles no".

Más preciso en su rechazo fue el arzobispo de Puebla, Rosendo Huesca Pacheco, quien consideró que la nueva legislación fomenta las uniones entre homosexuales. En conferencia de prensa dijo que a partir de la nueva ley, "el siguiente paso bien puede ser hasta equiparar en el nombre de matrimonio a esto que aquí se llama sociedades de convivencia, por ello nos oponemos tajantemente a actitudes que dañen al mismo hombre en su proyecto integral de vida, y proponemos a los legisladores legislar en favor de la dignidad del ser humano y de la familia".

Mientras, en el primer festival deportivo de la diversidad sexual, realizado en la ciudad de México, se consideró que la legislación representa un paso importante para que "cientos de lesbianas y gays salgan del clóset", acabe la discriminación contra ellos, se garanticen sus derechos humanos y logren proteger jurídicamente a sus parejas, aunque quienes "más ganan con esto son los heterosexuales".

Julio Román y Edgar Cortés, presidentes de la Fundación de Ayuda a la Diversidad Sexual y el Colectivo Lésbico Gay, precisaron que no buscan "ni casamientos ni adopciones, sino dejar de ser ciudadanos de segunda y en ese camino vamos", lo cual beneficiará a cerca de 700 mil capitalinos que son homosexuales o lesbianas, pero permanecen en el clóset por temor a ser discriminados en el trabajo, la escuela o actividades deportivas, o ser asesinado.

Reconocieron que el Partido Acción Nacional y organizaciones católicas han expresado su intención de impugnarla, pero no lo lograrán, sobre todo por los beneficios que significa para los heterosexuales. "A nosotros no nos corre prisa. Hemos esperado mucho tiempo y ya logramos un paso importante en el respeto de nuestros derechos, ahora trabajaremos para regularizar nuestra situación, aun cuando en muchos sectores continúa la intolerancia hacia nuestros compañeros", señalaron.