Científicos de Francia podrían usar el VIH en terapia genética

Por: EFE en París

Miércoles 15 de Noviembre de 2006

Un equipo francés de científicos estudia la posibilidad de recurrir al virus del sida en terapia genética, pues, al contrario de lo que se creía, su código genético le permite penetrar en el núcleo de las células indivisas, dijo su director, Pierre Charneau.

El VIH podría aplicarse “a casi todos los aspectos posibles de la terapia genética; no solamente a las enfermedades genéticas, sino también a las autoinmunes y cardiovasculares”, señaló Charneau.

Los investigadores del Instituto Pasteur de París siguieron el recorrido que efectúa el virus del sida al infectar una célula humana y descubrieron que una secuencia genética del VIH denominada “ADN flap” le permite flanquear la puerta de entrada al núcleo.

“La mayoría de retrovirus no logra atravesar la membrana celular sin que la célula se divida”, precisó Charneau.

La presencia de “ADN flap” en la secuencia genética del VIH convierte al virus en un buen vehículo para hacer penetrar un gen en el núcleo de neuronas, células hepáticas o células madre de la médula espinal.

La terapia genética consiste en transferir un gen corrector en las células responsables de una patología cuyo desarrollo está vinculado a la presencia en el patrimonio genético de una versión defectuosa de ese gen.

Aunque la idea no es completamente nueva, el equipo de Charneau ha adquirido unos conocimientos que le permiten trabajar en diferentes proyectos de terapia genética y de vacunación terapéutica.

Situación El último informe de ONUSIDA, dado a conocer a principios de este año, sobre la situación de la epidemia en el mundo, estima que a finales de 2005 alrededor de 38.6 millones de personas vivían con VIH y se produjeron 4.1 millones de nuevas infecciones y 2.8 millones de fallecimientos.

Las cifras son algo más bajas que las que reflejaba el anterior informe, pero desde la Agencia de Naciones Unidas para el Sida explican que estas diferencias se deben, sobre todo, “a la mayor cantidad de datos disponibles y al mayor número de población analizada, más que a un descenso en la prevalencia del VIH”. El trabajo, llevado a cabo en 126 países, ha tenido en cuenta, por primera vez, a todos los adultos mayores de 15 años y no sólo a los que se encuentran entre los 15 y los 49 años, como era habitual.