Piden que la homofobia se considere agravante

Demandan rigor para castigar delitos por odio

Por: Elia Baltazar
14/11/2006

Para combatir los actos de violencia contra los homosexuales, las organizaciones civiles han solicitado a autoridades capitalinas y diputados considerar la homofobia como una agravante en el delito de lesiones y homicidio.

Luego del reportaje publicado ayer por Excélsior, en el que se denuncian actos de violencia contra la comunidad gay en la Zona Rosa, la Comisión Ciudadana contra los Crímenes de Odio por Homofobia consideró pertinente retomar la propuesta de incluir el odio hacia cualquier diferencia, como agravante de delito en el Código Penal del DF.

El odio no sólo por razones de orientación sexual, sino por su condición, ya sea económica, social, racial o de capacidades, explicó Alejandro Brito, director del suplemento Letra S y miembro de la CCCOH.

De acuerdo con los informes de esta comisión, el DF es la entidad con el mayor número de crímenes por homofobia en el país, pues en los últimos diez años había reportados 126 casos.

La CCCOH estima que por cada asesinato por homofobia reportado ocurren al menos tres que nunca se denuncian.

El presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa, el diputado perredista Juan Bustos, no descartó que los casos de violencia contra homosexuales se incluyan en la agenda del Consejo Ciudadano contra la Discriminación, recientemente instalado.

“En el consejo trataremos este tipo de asuntos y manifestamos nuestro total rechazo a cualquiera tipo de conducta que atente contra algún ciudadano por cualquier motivo de discriminación”, dijo.

Activistas como Luis Manuel Flores consideran que en el combate a la violencia contra la comunidad homosexual en la Zona Rosa deben colaborar también los empresarios de bares y discotecas gay, pues no se han comprometido con su clientela en temas como la seguridad.

Flores refiere que algunos establecimientos cierran el paso a las organizaciones que pretenden realizar campañas para prevenir el VIH, por ejemplo. “Argumentan que sus clientes no son sidosos y que no quieren que se les moleste con esos temas mientras se divierten”.

También acusa la falta de compromiso de algunos establecimientos en la protección de sus clientes, a quienes sólo ven como negocio.

Aunque nadie ha contabilizado el número de agresiones ocurridas en la Zona Rosa, los jóvenes gay aseguran que cada semana hay al menos algún incidente.

Reconocer las uniones, derecho social

La ley de Sociedades de Convivencia no es una conquista irreversible y corresponde a los grupos sociales defenderla frente a las presiones de los sectores más conservadores.


Es Florence Rochefort, feminista, investigadora francesa especializada en laicismo, quien habla con Excélsior sobre la relevancia de la Ley de Sociedades de Convivencia, aprobada el jueves en la Asamblea Legislativa del DF.

Investigadora en el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, Florence Rochefort coloca las uniones civiles como un derecho que debe tutelar el Estado laico.

Sabe que en México, como en el resto del mundo, la intolerancia y los grupos conservadores de todas las religiones avanzan sobre las conquistas de las sociedades occidentales democráticas.

Invitada por El Colegio de México para participar en la primera cátedra Simone de Beauvoir con la conferencia “Dimensiones socio-históricas de las uniones del mismo sexo, del matrimonio y de las sexualidades: miradas desde la laicidad”, la especialista relata la experiencia en Francia de los PACs (Pactos Civiles de Solidaridad), que entraron en vigor desde 1999.

Allá, dice, la discusión se encuentra en otro nivel, pues actualmente se trabaja en reformas legislativas que permitirán a los PACs convertirse en una figura jurídica “muy cercana al matrimonio”, que incluye el derecho a la paternidad de los homosexuales.

Rochefort advierte que la sociedad civil comprometida con los derechos de las minorías deberá mantenerse atenta a las presiones de sectores que se han manifestado en contra de las sociedades de convivencia, pues la historia demuestra que los derechos conquistados pueden revertirse.

Rochefort considera que “son muy importantes” para México las sociedades de convivencia, pues coloca en el centro del debate el tema de la igualdad de derechos y la obligación del Estado laico para proteger a grupos minoritarios.