Esperamos una cascada de denuncias: Jeff Anderson

Segunda demanda contra Norberto Rivera en LA

Es el comienzo de un vergonzoso episodio, afirma

 Foto: Roberto García Ortiz

El cardenal Norberto Rivera luego de la misa del 5 de noviembre Foto: Roberto García Ortiz

 

SANJUANA MARTINEZ ESPECIAL PARA LA JORNADA - 17 de noviembre de 2006

Los Angeles, 16 de noviembre. La segunda demanda contra el cardenal Norberto Rivera Carrera fue interpuesta ayer en la Corte Superior de California en el Distrito Central del Condado de Los Angeles. Al purpurado mexicano se le acusa de 12 cargos, entre los que se encuentran "negligencia, supervisión negligente, contratación y mantenimiento en el puesto negligentes, omisión de advertencia o denuncia, conspiración civil, daños emocionales intencionales y agresión sexual".

La demanda, a la que ha tenido acceso de manera exclusiva La Jornada, está dirigida contra el cardenal Roger Mahony, la arquidiócesis de Los Angeles, el cardenal Rivera, la diócesis de Tehuacán, el padre Nicolás Aguilar (acusado de abusar sexualmente de 86 niños) y demás personas no determinadas que puedan resultar responsables de los daños que se denuncian y cuya reparación se reclama.

En esta ocasión, el demandante es John Doe 100, el equivalente a Juan Nadie, fórmula habitual en Estados Unidos para indicar que se ha solicitado al tribunal la protección y preservación de la identidad de quien denuncia. Sin embargo, su identidad se ha facilitado separada y reservadamente a los demandados.

La querella fue interpuesta por los abogados de la firma Drivon, de Stockton, California, y el despacho Finnegan, Anderson y Asociados, de Saint Paul, Minnesota, encabezado por Jeff Anderson, quien ha sostenido más de mil 200 denuncias en Estados Unidos contra sacerdotes acusados de abuso sexual contra menores.

"Creo que estamos ante el comienzo de un largo, difícil y vergonzoso capítulo para el cardenal Norberto Rivera Carrera y para la jerarquía católica de México ­señaló el abogado en entrevista. Esto es sólo el principio. Esperamos una cascada de demandas contra las mismas personas".

Visitante non grato

Anderson, a quien la Secretaría de Gobernación ha prohibido la entrada a México durante los próximos cinco años, advierte: "vamos a mostrar que el cardenal no solamente conocía a Nicolás Aguilar, sino que le ha ayudado y escondido sus crímenes durante años. Lo que lo hace igual o peor que el propio Aguilar, porque está claro que éste es incapaz de controlarse a sí mismo, pero el cardenal, quien sí podía controlarle, es quien le ha permitido recorrer parroquias durante años y violar a los niños".

Anderson afirma que a estas alturas de su investigación están convencidos de que el sacerdote Nicolás Aguilar abuso sexualmente de más de 100 niños, de acuerdo con los informes de la policía: "estamos hablando de niños, hoy adultos, que sufrieron los abusos en silencio. Y ahora, al conocerse el caso, posiblemente vendrán y es posible que entre todos seamos capaces de hacer algo para frenar la pederastia clerical".

Por tanto, está convencido de que este es sólo el principio: "Siento que estoy en la situación que cuando empecé en Estados Unidos, en 1984. En ese entonces, nadie había emprendido acciones aquí, y la primera reacción fue de incredulidad, y de contrataque, y eso es lo que estamos experimentando ahora en México. Y esto que está pasando ahora con el cardenal Rivera es lo que ya ocurrió en 1984 con los obispos estadunidenses, cuando los demandamos por primera vez. Pero de eso hace 20 años".

­¿Después de esto algo va a cambiar en México?

­Ese es nuestro objetivo. Tenemos que romper el silencio y la conspiración de corrupción de los obispos y de la jerarquía.

­Dice Norberto Rivera que no tiene miedo de las acciones judiciales contra él, porque es inocente. ¿Qué le parece?

­Me alegra mucho. Le invito cordialmente a que venga a Estados Unidos y se presente ante la Corte de Los Angeles. Así tendrá una oportunidad de decir la verdad. Y si lo hace, espero que lo haga voluntariamente. Y si no, tenemos previsto solicitar su comparecencia obligatoria.

La denuncia de 21 páginas dice: "El cardenal Rivera y la diócesis de Tehuacán conspiraron para violar o ayudaron en la violación de las leyes de California. Conspiraron con sus operaciones de negocios en California para ocultar y evitar cualquier publicidad de los crímenes cometidos por su agente en California contra niños en California. Consiguieron su objetivo de minimizar el escándalo público y la divulgación de ellos mismos y de los problemas de su agente con el abuso sexual a menores. El cardenal Rivera y la diócesis de Tehuacán enviaron un agente con antecedentes de conducta sexual desviada a California. Rivera y la diócesis de Tehuacán causaron daños y perjuicios ocultando, ayudando y facilitando la fuga de California de Nicolás Aguilar".

El cardenal Norberto Rivera Carrera es demandado personalmente, y también en su condición de responsable de la diócesis de Tehuacán en el momento de los hechos. La diócesis de Tehuacán es demandada como una organización que opera con personalidad jurídica no determinada, con actividades en California y Estados Unidos y cuya "sede de negocios" es Tehuacán, Puebla, México, habiendo usado y tenido empleados y agentes trabajando en California.

Nicolás Aguilar Rivera es demandado como sacerdote católico ordenado por la diócesis de Tehuacán, que sirvió en la arquidiócesis de Los Angeles con permiso de Mahony y del obispo de Tehuacán. Aguilar actualmente se encuentra fugitivo de la justicia con orden de captura del estado de California por violación y abusos sexuales de menores. "Su paradero es desconocido pero se cree que se encuentra en México, protegido por los demandados más arriba mencionados", dice el documento.

Los demandados no precisados son las personas físicas o jurídicas o las empresas que puedan haber participado en los hechos, además de agentes, servidores o empleados de los otros acusados que se determinen a lo largo del juicio.

El cardenal Roger Mahony es demandado como responsable de la arquidiócesis de Los Angeles, actualmente y en el momento de los hechos que se denuncian. La arquidiócesis de Los Angeles es demandada como "Corporación", es decir, como empresa o persona jurídica que desarrolla sus actividades en California.

Camino devastador

De manera detallada, hacen un recorrido por el camino devastador del sacerdote Aguilar. Explican que el demandante, John Doe 100, fue bautizado y confirmado en la Iglesia católica y educado en una familia devota: "asistía semanalmente a misa y recibía los sacramentos, por lo cual desarrolló una admiración, obediencia y reverencia para con el clero católico", afirma la querella.

Los abogados señalan que Nicolás Aguilar era sacerdote y adulto cuando abusó sexualmente del niño John Doe. A finales los años 60, Aguilar intentó molestar a un estudiante en el seminario. En la misma época, un compañero de Aguilar comprobó que éste abusó sexualmente de otro condiscípulo, y lo denunció. El denunciante fue expulsado. El 27 de julio de 1970, Aguilar fue ordenado sacerdote por la diócesis de Tehuacán. En 1976 fue nombrado párroco de la iglesia de San Sebastián, en Cuacnopalán. Afirman que en 1986 o 1987 fue brutalmente agredido en la residencia parroquial. La policía sospechó de los muchos visitantes jóvenes varones que recibía, pero Aguilar pidió que no se investigara.

Los letrados que interponen la denuncia sostienen que el 27 de enero de 1987, el entonces obispo de Tehuacán, Norberto Rivera, escribió a Roger Mahony, entonces arzobispo de Los Angeles, sondeando la posibilidad de que el sacerdote Nicolás Aguilar pudiera venir y trabajar como sacerdote a Los Angeles. Dicen que Rivera Carrera informó resumidamente a Mahony y la arquidiócesis de Los Angeles de los "problemas homosexuales" de Nicolás Aguilar. En febrero o principios de marzo de 1987 Rivera transfirió a Aguilar a Los Angeles. Por consiguiente, el 16 de marzo de 1987 Mahony lo empleó como párroco asociado de Nuestra Señora de Guadalupe, en Los Angeles.

Con base en el intercambio epistolar entre ambos religiosos, el 23 de marzo de 1987 se sabe que Rivera envió una carta a Mahony en la que "le informó resumidamente de los problemas homosexuales de Aguilar". El informe relataba una larga serie de abusos sexuales contra menores cometidos por éste mientras sirvió en México: "En fecha no precisada entre marzo y mayo de 1987, una víctima de Nicolás, un niño, refirió la conducta desviada del sacerdote a un cuidador de tiempo parcial de la parroquia, llamado Juan Robles". El 18 de mayo de 1987 Mahony asignó a Aguilar al templo de Santa Agata como párroco asociado con plenas facultades para su ministerio como sacerdote católico. Añaden: "en diciembre de 1987 dos monaguillos de Nuestra Señora de Guadalupe relataron a su madre que habían sido abusados por el padre Nicolás. El 6 de enero de 1988 Nicolás pidió a las familias de los niños que no fueran con la policía".

El texto señala que en fecha no determinada entre diciembre de 1987 y el 8 de enero de 1988, la madre reportó los abusos al párroco de Guadalupe, Bill McClean, para efectos legales, agente de la arquidiócesis y de Mahony. La arquidiócesis tuvo constancia de los abusos, si no antes, el 8 de enero de 1988. Ese día, el sacerdote McClean informó al vicario de clero de la arquidiócesis, Thomas Curry, de los abusos sexuales contra niños cometidos por Aguilar. El día 9 Curry lo interrogó, y éste afirmó que regresaría a México: "En violación directa de la ley de California, monseñor Thomas Curry no informó a la policía u otra autoridad ni de los abusos sexuales a niños del padre Nicolás ni de su intención de abandonar el país, ayudando, asistiendo y facilitando con ello la fuga. El mismo 9 de enero de 1988 por la tarde, Nicolás fue llevado a Tijuana".

La denuncia sostiene que el 11 de enero de 1988, la hermana Renee, Principal de la Parroquia de Guadalupe, comunicó los hechos a la policía. Fue la primera información de la arquidiócesis a las autoridades. La investigación policial reveló que Nicolás Aguilar había abusado sexualmente de al menos 26 niños en los nueve meses en que trabajó en Los Angeles.

Este sacerdote debe ser arrestado

El 4 de marzo de 1988 Mahony escribió a Rivera: "Es casi imposible determinar con exactitud el número de monaguillos de los que el padre Nicolás ha abusado sexualmente, pero es un número grande... Este sacerdote debe ser arrestado y devuelto a Los Angeles para sufrir las consecuencias de sus acciones inmorales".

El 17 de marzo de 1988 Rivera escribió a Mahony: "comprenderá que no estoy en posición de encontrarle, mucho menos de obligarle a regresar y presentarse ante el tribunal... En la carta de presentación de 27 de enero de 1987 incluí una fotografía de identificación, y en la carta confidencial de 23 de marzo del mismo año le facilité un resumen de los problemas homosexuales del sacerdote".

El 30 de marzo de 1988 Mahony escribió a Rivera: "Quisiera señalarle que no he recibido ninguna carta de usted de fecha 23 de marzo de 1987, ni ninguna otra información sobre 'problemas homosexuales' de ese sacerdote... En la arquidiócesis de Los Angeles tenemos un claro plan de acción: no admitimos sacerdotes con problemas homosexuales". El 7 de abril de 1988 Aguilar fue imputado por la policía de Los Angeles de 19 delitos de abuso sexual contra niños.

La actual querella incluye el caso de la primera demanda presentada en la Corte Superior de California el pasado 19 de septiembre y dicen que en octubre de 1994, durante la misa en una parroquia en la ciudad de México, Nicolás Aguilar violó a un monaguillo de 13 años llamado Joaquín Aguilar Méndez y lo amenazó. A final de ese mes o principios de noviembre, los padres de Joaquín informaron de la violación al "padre Cándido", de la iglesia de las Torres Blancas, quien les recomendó acudir a la policía, lo que hicieron el 1º de noviembre. Rivera fue nombrado arzobispo de México en 1995.

A continuación, se añade: "En 1995, fiscales mexicanos presentaron 10 casos de los abusos cometidos por Nicolás en Los Angeles ante un juez en México, quien rechazó la denuncia por considerar los delitos prescritos. Se cree fundadamente que Rivera, la arquidiócesis de México y la diócesis de Tehuacán supieron que Nicolás había sido denunciado".

En la denuncia se afirma que en fecha no determinada de 1997 o antes, Aguilar fue devuelto a su ministerio sacerdotal en la diócesis de Tehuacán, en la capilla de Juquilita, en Aeropuerto: "John Doe 100 era feligrés en Juquilita y tenía 13 años. Debía recibir las clases parroquiales que impartía Nicolás Aguilar a un grupo grande de niños. John Doe 100 tenía problemas con una de las lecciones. Aguilar le dio un libro, y le dijo que se quedara después de la clase. Entonces le llevó a su habitación, cerró la puerta y se quitó la camisa diciéndole al niño que le dolía el pecho, acercándose y poniendo sobre el pecho las manos del niño que estaba sentado en la cama, obligándole seguidamente a masturbarle, mientras el menor temblaba y lloraba. Seguidamente, Aguilar introdujo su pene en la boca del niño y le obligó a hacerle sexo oral hasta que eyaculó. Después le llevó en coche a su casa y le dijo que mataría a la madre de John Doe 100 o a otra persona de su familia o que le haría desaparecer si revelaba lo ocurrido", dice el documento.

Añade la demanda: "John Doe 100 confió lo ocurrido a un amigo, que le respondió que él también había sido abusado por Aguilar. Ambos decidieron huir, fueron encontrados por los padres del otro niño y finalmente denunciaron los hechos a la policía. Se dispone de información de que Rivera, la arquidiócesis de México y la diócesis de Tehuacán supieron que Aguilar había sido denunciado por los hechos de 1997. Entre 1997 y 2003, estando el caso en investigación, Aguilar trabajó algún tiempo en una parroquia de la ciudad de México. Rivera estaba a cargo de la ciudad de México en ese tiempo".

Sostienen que en ese lapso el padre Teodoro Lima dijo a María de Jesús González, madre de otro niño abusado en la misma época que John Doe 100, que "no podían pagarle el abogado porque Nicolás había abusado de alrededor de 60 niños". En 2003 Nicolás fue sentenciado a un año de prisión por uno de los casos de 1997.

En la demanda, se incluye el hecho de que en julio de 2003 la congresista por California Diane Feinstein escribió al presidente Vicente Fox sobre el hecho de que Aguilar estuviese libre. Pero explican que en 2004 Aguilar siguió libre bajo fianza. Un tribunal confirmó la condena pero suspendió el ingreso en prisión porque el delito era muy antiguo.

Los abogados estadunidenses sostienen que "a causa de los hechos, el demandante ha sufrido y sigue sufriendo gran dolor físico y mental, shock, estrés emocional con manifestaciones físicas, desconcierto, pérdida de autoestima, sentimiento de desgracia y humillación, pérdida de alegría de vivir; se encuentra y continuará encontrándose impedido para sus actividades diarias y disfrutar de la vida; ha perdido ingresos y capacidad de generarlos, y ha incurrido y seguirá incurriendo en gastos médicos y tratamiento sicológico, de terapia y asistencia jurídica".

Los abogados solicitan un juicio por jurado: "Lo importante es que la gente vaya rompiendo el silencio y que las víctimas cuenten lo que les pasó, como hizo Joaquín. Eso concederá fuerzas a otros para dar el paso al frente y que logremos su permiso de demandar. Y espero que eso ocurra. Y entonces, el gobierno reclamará más investigación y tengo la esperanza de que entonces la Iglesia mexicana empiece a comprender que tiene un grave problema", sostiene Anderson.