Argonáutica / Los nuevos ideólogos

Por Jordi Soler / 20 de noviembre de 2006

El futbolista Kaká, crack brasileño que juega en la liga italiana, pertenece a una enigmática asociación que tiene el nombre de Atletas de Cristo. Esta asociación fue fundada hace dos décadas por un grupo de futbolistas en Brasil, y tiene entre sus objetivos promocionar la fe y enaltecer, poniéndose ellos mismos de ejemplo, las batallas contra el aborto, el matrimonio entre homosexuales y el sexo prenupcial. El ejemplo de los miembros de esta asociación va en serio, el crack Kaká, además de agradecerle explícitamente a Jesús cada uno de sus goles, con un gesto y una vocalización dirigida a las cámaras que no admite segundas interpretaciones, montó hace unos meses una historia mediática alrededor del estatus con que él y su novia Carolina llegaron a su noche de bodas: vírgenes los dos.

Esta breve declaración de Kaká revela de manera cristalina su propio perfil: "Nos guardamos el uno para el otro. Y ha compensado el esfuerzo porque soy sólo de ella y ella es sólo mía". La vida sexual de las personas es un asunto privado y cada quién lo afronta como quiere, o como puede, pero cuando esta zona íntima se expone con fines propagandísticos, como sin duda lo ha hecho Kaká, el asunto se convierte en tema de discusión. No deja de tener gracia que personajes tan famosos, porque Kaká no es el único que milita en los Atletas de Cristo, tiren hacia el lado puritano de la vida, cuando lo que vemos todo el tiempo es que, si no se tira radicalmente hacia el lado contrario, sí se tiende a aprovechar los privilegios, y las facilidades, que otorga la fama.

Y tiene gracia porque no es lo mismo llegar virgen al matrimonio cuando se es un individuo normal, corriente y simplón, que conseguir dicha proeza a pesar de ser una estrella planetaria, mirada por millones de personas en la televisión, y acosada por miles de jovencitas empeñadas en hacer fracasar su proyecto de virginidad. Aquí conviene detenerse un poco a reflexionar sobre la trascendencia que puede tener el mensaje de un futbolista famoso; la campaña puritana de Kaká, lanzada desde ese territorio mediático desmesurado que es la cancha de futbol, tiene mucha trascendencia; poniéndose él mismo de ejemplo, convence a muchos de las virtudes de la virginidad y de que el aborto y el matrimonio entre homosexuales son prácticas pecaminosas, y su mensaje tiene una resonancia que contrasta fuertemente con la que tiene ese mismo mensaje dicho por un sacerdote en su parroquia.

Paralelamente a los esfuerzos de Kaká, y concediendo que la historia de su virginidad sea cierta (mediáticamente, sin duda, lo es), la productora Fox ha anunciado la puesta en marcha de su línea Fox faith (Fox fe), una marca bien explícita que comenzará a producir películas que promuevan valores cristianos que llegarán a miles de espectadores en los cines y después seguirán su ruta evangelizante por una red de distribución que, por lo pronto, cuenta con el apoyo de 90 mil iglesias y congregaciones cristianas.

El director de Fox dice que el proyecto de Fox Faith obedece a estímulos económicos, más que ideológicos, "que hay un sector del mercado hambriento por este tipo de contenidos". La inspiración les ha venido, al parecer, del éxito de la película La Pasión de Cristo, que rodó el cada vez más controvertido Mel Gibson. Ya iremos viendo qué pasa con estas películas y con la gesta del crack Kaká, pero pase lo que pase no deja de ser escalofriante que un futbolista brasileño y un actor australiano, cada uno montado en su fabulosa maquinaria propagandística, sean hoy importantes ideólogos de la cristiandad.

 

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