Enviarán mensaje con marionetas en Afganistán

Buscan educar a los niños de ese país sobre los peligros de las minas terrestres

Por Rachel Morarjee
El Universal
Martes 21 de noviembre de 2006

En su mejor momento el Show de los Muppets promovió un sentido del humor punzante y oscuro, pero ni Miss Piggy ni la rana René perdieron nunca una pierna por el estallido de una bomba.

Ahora, no obstante, dos de los creadores de los Muppets se han dedicado a un objetivo más sombrío: crear una película para educar a los niños de Afganistán sobre los peligros de las minas terrestres.

Michael Frith, creador de Miss Piggy, Animal y el oso Fozzy, y su esposa Kathy Mullen se unieron a Johnie McGlade, un trabajador de asistencia, para fundar No Strings International, un organismo de caridad británico que busca educar a través de las marionetas.

"Cuando tienes a una multitud de niños, si sacas una marioneta tienes un efecto instantáneo. Escucharán cada palabra que digas", indicó McGlade.

No Strings (literalmente, Sin Cuerdas) usa marionetas para educar a niños en Indonesia y Sri Lanka en áreas afectadas por el tsunami y está empezando un proyecto para enseñar a niños de Sudáfrica sobre los peligros del VIH-sida.

A McGlade se le ocurrió la idea de usar marionetas cuando trataba de hacer que los niños formaran una fila para recibir regalos en los campos de refugiados de Sudán, pero se dio cuenta de que los muñecos podían hacer más que simplemente educar a los niños en otras partes del mundo. "En Angola, cuando los pistoleros veían una marioneta se echaban a correr. Los asustaba porque pensaban que eran mágicas", explicó McGlade.

En Afganistán, No Strings se ha unido a Mine Action Rehabilitation (Rehabilitación contra Acciones de Minas, u Omar, por sus siglas en inglés), que trabaja en la eliminación y educación sobre minas, para distribuir el filme usando salas de cine móviles.

"Las marionetas son buenas. Es una forma muy fácil para que los niños entiendan el peligro. Incluso en Kabul todavía existen muchas zonas minadas", dijo Gul Mohammad, ingeniero de Omar que ha presentado la película en el Centro Aschiana para niños de la calle, una organización de caridad que opera en el centro de la capital afgana.

La película se apega a la conocida fórmula de programación infantil de repetir imágenes y muestra marionetas similares a muchos de los Muppets favoritos en Occidente.

Sin embargo, las lecciones para los niños que viven en Afganistán son mucho más duras que cualquiera que se transmita en la televisión occidental.

Chuche Qhalin, la marioneta héroe del filme, pierde un brazo y ambas piernas hasta que aprende su lección y los niños que miran aprenden cómo es una mina, dónde podrían estar enterradas y cómo evitarlas.

"Chuche caminó cerca de las piedras rojas. Eso muestra que ahí había un campo minado. Los niños más pequeños podrían cometer un error y la película puede enseñarles qué hacer", manifestó dijo Ahmed Jan, un niño de 12 años que observó la cinta en el centro Aschiana.

En áreas urbanas, los campos minados son marcados con piedras pintadas de rojo. Sin embargo, en áreas rurales los pastos sobrecrecidos a menudo son la única señal de peligro.

El filme tiene un final feliz cuando se cumple el deseo de Chuche de convertirse en un niño de verdad y recupera sus extremidades.

En la vida real no existe tal recompensa. Aunque la sangrienta insurgencia del sur de Afganistán acapara los titulares de la prensa, los campos minados siguen siendo una amenaza igualmente mortal. Unos 60 afganos son muertos o heridos cada mes por el estallido de minas en todo el país, y casi la mitad de ellos tienen menos de 18 años, según el Centro de Acción contra Minas de la ONU en Afganistán (Unmaca).

Los niños son desproporcionadamente vulnerables porque a menudo recogen leña o pastorean animales, lo que los coloca en una posición de mayor riesgo.

En la actualidad, No Strings busca usar los personajes de marioneta para trabajar con otras organizaciones filantrópicas para realizar películas sobre los peligros de consumir drogas en Afganistán, principal productor mundial de opio y heroína.

"Hemos creado un conjunto de personajes afganos que pueden ser usados una y otra vez para diferentes objetivos, ya sea enseñar a los niños sobre los peligros de las minas o las drogas, o sobre la necesidad de lavarse las manos antes de comer", indicó McGlade.