Sorprende Benedicto XVI desde el aire

Por Ángel Villarino / 29 de noviembre de 2006

Hace rueda de prensa durante el vuelo que lo llevó a Turquía desde El Vaticano

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 ANKARA.- Una azafata pasa con una percha de la que cuelga un hábito blanco. Por micrófono se pide desconectar los teléfonos celulares pero nadie cumple la orden. El menú viene acompañado del escudo pontificio. Se corren las cortinas y aparece Benedicto XVI.

Son escenas de un viaje de avión un tanto especial: el del vuelo papal, narradas por los periodistas que acompañaron al Pontífice y su séquito; y quienes se mostraron sorprendidos ante un evento realmente nuevo en la rutina que desde hace décadas acompaña estos viajes pontificios. Y es que el jerarca católico ofreció ayer lo más parecido a una rueda de prensa que un Papa ha realizado nunca.

Los medios pudieron capturar las palabras de Benedicto XVI, que accedió a colocarse frente a un micrófono, respondiendo pacientemente a las preguntas. Tuvo, incluso, unas palabras de agradecimiento.

"Queridos amigos, periodistas y cámaras, os saludo cordialmente en este vuelo y querría mostrar sinceramente mi gratitud", arrancó un discurso sobre la importancia de los medios, que completó destacando que su viaje a Turquía es pastoral y no político y mandando una señal de apoyo a la minoría católica de Turquía.

Quienes acompañaron al Papa fueron obsequiados con una caja de bombones, un enorme y lujoso mapa en el que se indicaba la ruta que seguiría el avión y un menú de restaurante con letras doradas, que anunciaba el almuerzo: quesos frescos, alcachofas, embutidos, pastel de sémola y un contundente dulce siciliano, la Cassata.

Algunos se quejaron por la excesiva frugalidad, sobre todo considerando que habían pagado 2 mil 260 euros por viajar en el avión papal. Lo cierto es que el mismo trayecto cuesta menos de 400 euros en líneas regulares, pero, eso sí, sólo el vuelo papal permite ver en movimiento a la élite de la Curia romana.

Una vez en tierra, destacó la frialdad con la que las autoridades turcas recibieron el avión papal, contrastada con una impresionante presencia policial. El Ejército blindó incluso la pista de aterrizaje, apostando un soldado armado cada 50 metros.

Otra de las sorpresas de la jornada de ayer fue la presencia de una actriz de culto entre el séquito vaticano. Se trata de la intérprete turca Serra Yilmaz, a quien los amantes del cine de autor recordarán por su papel en las películas del director turco-italiano Ferzan Ozpetek.

Yilmaz, una militante feminista que saltó a la fama interpretando a la amiga común de un grupo de homosexuales en Las hadas ignorantes, fue ayer la traductora oficial del Papa por petición expresa del Gobierno turco.