Cine Qua Non / Vaqueros en la medianoche setentera

Por Reforma / 1º de diciembre de 2006

Cine

Veterano consumado y curtido en los diversos géneros del cine inglés, John Schlesinger llega a Hollywood para convertirse en uno de los realizadores que inauguran la explotación setentera hecha en los Estados Unidos del cine de compromiso.

Visto desde el manierismo esencial que supone hoy en día toda denuncia hecha desde el cine, no deja de desmerecer un poco en la distancia. Más allá del cinismo y descreimiento que provoca el cine político (vehículo franco de espectáculo y explotación que vende a figuras mediatizadas como Oliver Stone y Michael Moore como últimos cowboys del sueño americano), queda preguntarse si alguna vez el compromiso fue algo más que una pose en boga.

Puede usarse a Jane Fonda como ejemplo de la transformación de valores y necesidades del gringo medio, entre la radicalización política de los años 70 y el conformismo ochentero (determinado por cuerpos y corporaciones). La niña mala de papá, dada en otro tiempo a consignas y demostraciones, se reinventó a sí misma en un video de aerobics. Su papel en 9 a 5, con todo y su denuncia feminista, sería una respuesta blanda a la Norma Rae, de Sally Field.

En una felicidad hecha de negaciones, los Estados Unidos se atuvieron al ralentí de sus instituciones, deslucidas después de tantas lavadas de consciencia.

Si hubo un momento en el que Vietnam sirvió para una épica negativa (en manos de Cimino y Coppola), Iraq tiene la distancia de una videojuego (como pudo verse representada por Sam Mendes en Jarhead). Y aún, el filme de Mendes sirve de remedo de la necesidad por ofrecer el retrato de una realidad.

Es en 1969 que se estrena Perdidos en la Noche (Midnight Cowboy), rodeada por el escándalo. Debido a una franqueza (poco común por aquel entonces) para mostrar a cuadro prostitución y homosexualidad, fue restringida a un público mayor de 21 años (es la única película ganadora del Oscar con esa clasificación).

A pesar de sus méritos (Jon Voight y Dustin Hoffman se lucen en sus actuaciones), Perdidos en la Noche ha envejecido tanto como para convertirse, sobretodo, en el testimonio de su momento (lo que incluye una fiesta warholiana con varios cameos de sus superestrellas).

Su violencia no puede compararse con la que puede verse en algunas de sus herederas (entre Drugstore Cowboy de Gus Van Sant y el Réquiem por un Sueño, de Darren Aronofsky) realizadas casi todas dentro del círculo llamado independiente.

Sin embargo, todavía es recordada por su lirismo e intensidad, más allá de su excesos, como redención del lado oscuro del sueño americano, tanto como para que se le rindiera un homenaje en un episodio de Los Simpson, con todo y la canción tema "Everybody is Talking at Me", que se convirtió en antecedente para los momentos musicales obligados en todo melodrama venidero con chance de vender su soundtrack.

 

Perdidos en la Noche, de John Schlesinger se exhibe este fin de semana en la Cineteca.