Ovacionan a Romo en ´Víctor Victoria´

Lisset le pone el toque humorístico al musical; también participa Mauricio Herrera

Julio Alejandro Quijano
El Universal
Viernes 01 de diciembre de 2006

Un aplauso tibio se escuchó después de que toda la compañía interpretara el número final de Víctor Victoria.

Los invitados especiales de la zona VIP se levantaron para ovacionar a Daniela Romo. Pero atrás de ellos, en la butaquería general, no hubo aplausos. Tampoco protestas. De hecho, no hubo gente: las últimas 10 filas estaban vacías, unas 300 butacas se quedaron esperando al público que estallara en júbilo por el estreno de este musical que se presenta en el teatro de los Insurgentes.

En realidad, se podría asegurar que fueron 302 butacas vacías, porque Betty Monroe y Silvia Navarro no se quedaron para el segundo acto del musical. A diferencia del resto de los actores de Televisa, estas dos actrices que trabajan en TV Azteca fueron asignadas a la butaquería general. Navarro y Monroe quedaron pues, a tres metros de distancia de la zona VIP, en la que Lucero, Mijares y su mamá se regodeaban en cómodos sillones junto a Fernando Colunga, y al ejecutivo de Televisa Jorge Eduardo Murguía.

Al final de esta función de estreno, la productora del musical Tina Galindo se subió al escenario: "Ha sido una noche de muchos nervios", dijo.

Fue honesta. En el primer acto, Mauricio Herrrera en el papel del gay Toddy, se empastó en un par de diálogos mientras que Daniela Romo cometió una orgía de verbos: "¿Por qué los hombres no pueden hacer un favor sin esperar algo a cambio?".

La primera hora transcurrió entre nervios de los actores y algunos aplausos de los invitados. Sin embargo, el número humorístico de "Si fuera señor" no provocó grandes risas y el energético y movido "El jazz hot" no movió a nadie de sus asientos.

Entonces sucedió: apareció Lisset en el papel de Norma Cassidy y de pronto el teatro se llenó con el murmullo de risas y hasta algunas carcajadas ante la simpatía de esta mujer que provocó buen humor, energía y movimiento en la obra.

Lisset demuestra además un registro vocal inusual: "Todo se lo debo a mi padre (el profesor de canto Willy Guitérrez) quien me enseñó a educarla porque yo soy mezzosoprano, soy ronca, pero mi personaje está pitando todo el tiempo allá arriba".

En el segundo acto, Lisset aparece de nuevo para el número de Chicago, Illinois y el teatro otra vez se llenó con carcajadas. Nunca antes se había visto a Lisset en papel de comedia. Ella bromea: "No es que me hayan descubierto, sino que yo nací comediante".

"Víctor Victoria" es el número final interpretado por toda la compañía y cuya letra resume la idea general de la obra: la diversidad es riqueza. La anécdota central es una cantante fracasada que deambula por París hasta que se encuentra con Toddy, quien tiene la genial idea de que Victoria se convierta en Víctor para presentar un espectáculo convertido en Victoria. Es decir, una mujer que se hace pasar por un hombre que actúa como una mujer.

Fue una obra largamente esperada por la productora Tina Galindo. No así para Daniela Romo, quien "se la pensó mucho" antes de aceptarla.

En cambio, Lisset estaba tan emocionada que declaró: "Norma Cassidy es el papel de mi vida".

Fue pues, una noche de nervios, aplausos y una ovación de pie para Daniela Romo.