Sin esperanza inmediata, la cura del sida: científicos

Un par de opciones acaparan la atención de los investigadores: crear una vacuna o desarrollar fármacos que impidan la propagación del virus

Ricardo Cerón
El Universal
Viernes 01 de diciembre de 2006

A 25 años de haberse identificado los primeros casos clínicos de Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (sida), los avances científicos han sido constantes; sin embargo, el desarrollo de un tratamiento altamente efectivo -como podría ser una vacuna-, a decir de los especialistas es una esperanza a mediano o largo plazo.

Incluso, esta semana, Robert Gallo, el codescubridor del VIH, dijo que no existe aún ninguna vacuna preventiva contra el sida, aunque se experimenta con muchas opciones. "Por ahora ninguna ha ofrecido evidencias de una protección completa".

Tras un cuarto de siglo, el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH), precursor del sida, se ha convertido en el causante de una de las pandemias más destructivas que haya sufrido la humanidad. Más de 20 millones de personas han muerto desde su identificación, en 1981. Aún así, el desarrollo de mejores tratamientos, principalmente retrovirales, provocó que la esperanza de vida promedio de un paciente con VIH se incremente a 25 años, es decir, 15 años más que hace dos décadas, cuando comenzaron a surgir dichos medicamentos, según reporta la revista Medical Care.

La gran capacidad de mutación, replicación e integración del VIH en el organismo, son los principales problemas a los que se enfrenta la ciencia para encontrar una alternativa.

Actualmente, dos áreas de investigación acaparan la atención de la mayor parte de los especialistas en VIH en el mundo: la primera apuesta a desarrollar un tratamiento o vacuna que evite el ingreso del virus a las células con el fin de prevenir el contagio. La segunda apunta a crear fármacos o tratamientos más específicos que impidan que el virus que se encuentra en algunas células, se replique e infecte a las demás. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la inversión global por año en el desarrollo de vacunas para el sida es de alrededor de 500 millones de dólares por año, recursos que provienen en su mayor parte del sector público.

Esa fuerte inversión provoca la aparición frecuente de vacunas, las cuales se han quedado en las primeras fases de investigación, dado que ninguna de ha protegido contra las diferentes mutaciones que presenta el VIH para introducirse en las células.

"Constantemente se habla de nuevas vacunas. Siempre se piensa que en cinco o 10 años pueden llegar al mercado, pero aún estamos muy lejos de que alguna pueda proteger contra la variabilidad del virus", opinó Laura Waters, investigadora del Hospital Chelsea-Westminster, de Inglaterra. Sin embargo, el equipo científico encabezado por Gallo probará, el próximo año, una nueva vacuna que protege de la infección por VIH.

"Tenemos una vacuna que demostró proteger contra todos los subtipos del VIH en animales. Se basa en el bloqueo por anticuerpos de la entrada del virus. Su efectividad en humanos se determinará en el futuro", explicó Roberto Trujillo, miembro del equipo científico de Gallo, en la Universidad de Maryland.

Trujillo, director de investigación para América Latina del Laboratorio de Neurovirología en dicha universidad, hizo énfasis en que la comunidad científica también ha enfocado sus proyectos a crear fármacos que bloquean la integración del VIH a los cromosomas, proceso que se le conoce como integración del virus en el núcleo de la célula. Pero hasta el momento, explicó Alejandro Vargas, gerente médico de los Laboratorios Abbot, los medicamentos antirretrovirales con mayor potencia en el control de la infección, son los inhibidores de la proteasa, enzima encargada de cortar y ensamblar las partículas virales.

Recientes descubrimientos de algunas especies de monos que, a pesar de tener un virus muy similar al VIH, no presentan apoptosis celular al no tener estrés oxidativo, han abierto nuevas líneas de investigación muy prometedoras, de acuerdo con el científico francés Luc Montagnier, el otro codescubridor del VIH.

De acuerdo con el investigador, se podría retrasar la aparición del sida por varios años en las personas infectadas por el VIH, al controlar desde los primeros estadios, el estrés oxidativo de las células y evitar así la apoptosis o muerte celular.