Preocupa la presencia de VIH entre indígenas

No hay cifras oficiales sobre el impacto del virus en grupos étnicos, señalan; precisan que la presencia del VIH-sida entre los indígenas "es mucho más que el mito migratorio, que tiene que ver con la sexualidad y los conceptos de género y poder entre los grupos étnicos"

Alberto López Morales
El Universal
Sábado 02 de diciembre de 2006

JUCHITÁN, Oax.- La presencia del VIH-sida entre la población indígena del país "es preocupante", señaló Amaranta Gómez Regalado, quien preside el proyecto nacional Rompiendo el Silencio y Construyendo Puentes para prevenir ese mal entre los grupos étnicos de México.

En el marco del Día Mundial del Sida, la fundadora del colectivo Bini Laanu (Nuestra Gente) consideró que "lamentablemente se carece de cifras oficiales sobre el impacto del virus entre las poblaciones indígenas".

A pesar de ello, precisó que la presencia del VIH-sida entre los indígenas "es mucho más que el mito migratorio, que tiene que ver con la sexualidad y los conceptos de género y poder entre los grupos étnicos, y con las políticas discriminatorias de los programas de prevención tanto oficiales como no gubernamentales".

Tan sólo en Oaxaca, que concentra 17 grupos étnicos en su territorio, 30% de la población infectada estimada en 2 mil casos es indígena, señaló. En el resto del país, dijo, la Secretaría de Salud no cuenta con los indicadores que determinen la presencia del VIH-sida entre indígenas.

Ante la desinformación del impacto del VIH en esos grupos, señaló Amaranta Gómez, la organización Rompiendo el Silencio inició una investigación en 12 entidades del país con fondos de un millón 200 mil pesos aportados por Coesida, del programa de Desarrollo de las Naciones Unidas y de la Conadeip.

Dicha investigación, que se profundizará en marzo del 2007, "tiene el propósito de diseñar una estrategia nacional de prevención del sida entre los pueblos indígenas con la finalidad de conciliar el uso del condón con los usos y costumbres, romper las barreras de comunicación entre los médicos y la población".

El año pasado, explicó Amaranta Gómez, se realizó el primer consenso en los pueblos indígenas, "donde revisamos la situación epidemiológica de las comunidades y descubrimos que la presencia del sida entre los habitantes tiene que ver con prácticas sexistas y el machismo".

También se detectó, dijo, que las campañas de prevención están divorciadas de esas comunidades, como parte del contexto histórico de marginación y negación de derechos que sufren. "Por eso la investigación que realizamos está enfocada a valorar la sexualidad indígena y los alcances de los sistemas de salud en sus vidas".

Judith López, coordinadora de la organización zapoteca Gunaxhii Guendanabani (Ama la Vida), comentó: "En este año canalizamos siete nuevos casos tan sólo de Juchitán al centro especializado de atención al sida de la Secretaría de Salud; de ellos, tres casos corresponden a mujeres indígenas amas de casa", reveló.

Lamentó que los programas preventivos estén más orientados hacia mujeres y no a los hombres, quienes por sus prácticas machistas imponen su poderío en el seno de la familia.

A diferencia de otras entidades del país, destacó, en las comunidades indígenas del sur del país el sida todavía es sinónimo de muerte, no sólo por el rechazo social que genera, sino porque los portadores del virus se resisten a aceptarse para enfrentar con ayuda psicológica una nueva etapa con mayor calidad de vida.

Cuestionó: "En la mayoría de los municipios de Oaxaca el tema del sida no forma parte de las políticas públicas de los municipios. Ellos deben impulsar campañas de prevención dirigidas hacia los varones, porque ahí está el mayor riesgo", puntualizó.