Una jornada para la división

Por Cristina Marcano / 4 de diciembre de 2006

Caracteriza a las elecciones la masiva participación de los electores. Cantan opositores victoria anticipada a través de mensajes de texto vía celular

Especial

 CARACAS.- Faltaban unas horas para el amanecer y ya había una hilera de rostros trasnochados ante varios centros de votación de Caracas, como si fuera más contundente votar temprano.

En el Este de la capital venezolana el sol sale sobre Petare, una extensa colina tapizada de humildes casas donde vive casi un millón de personas. Y aunque es considerada una de las zonas más peligrosas de la ciudad que tiene el triste récord de ser la segunda más violenta de América Latina, hubo quienes se plantaron en las puertas de los centros de votación a la hora en que las bandas suelen acabar con vidas y fiestas a balazos.

A las siete de la mañana, Juana Vargas, una costurera de 40 años estaba a punto de entrar al centro electoral instalado en el kinder "Mi bella ilusión", en el barrio José Félix Ribas de Petare.

Estaba de pie desde las tres de la madrugada, dijo, cuando empezaron a tocar las dianas para que la gente saliera a votar.

No hizo falta que revelara la identidad de su candidato favorito Iba ataviada de rojo de la cabeza a los pies y siguió las instrucciones marciales del comandante Hugo Chávez a su ejército de seguidores: salir a votar al toque de la diana.

A unos metros de ella, Benigno González, un carpintero de 72 años, acostumbrado a madrugar de toda la vida, dijo, también exhibía su preferencia electoral, pero de manera más discreta: un pañuelo azul sobresalía del bolsillo de su camisa.

"Sí, estoy impaciente por votar, después de ocho años y a mi edad, uno no ve la hora del cambio", confió con un hilo de voz y una cierta tristeza en la mirada.

Pero no sólo miles de pobres madrugaron para ir a votar.

Ayer, con las calles desiertas y los comercios cerrados, 10 minutos fueron suficientes para llegar desde Petare al acomodado vecindario de Altamira. Donde, en el Colegio Cristo Rey también se había formando una larga fila desde las cuatro de la madrugada.

Vanesa Moncada, decoradora de 37 años, vivió la espera junto a su esposo jugando cartas y con la certeza de estar ante un momento crucial que podría cambiar sus vidas.

"Te lo juro. Si vuelve a ganar Chávez, nos vamos del país con todo el dolor de mi alma. Es una decisión tomada. No voy a permitir que ideologicen a mis hijos". afirmó aREFORMA. Detrás de ella, había quien asistía con un gesto comprensivo.

En la zona se desplegó un operativo de voluntarios para que los más jóvenes buscaran en sus casas a los electores de más 75 años y los lleven a votar.

Uno de ellos, Bruno Pinto, de 83 años avanzaba despacio mientras se lamentaba: "esta vez vino menos gente que en el referendo de 2004".

A unas cuadras de allí, en la entrada de un centro comercial, tres mujeres sufrieron una desilusión.

"¿Cómo es posible que hayan cerrado?", exclamó una con verdadera sorpresa ante las puertas cerradas de las tiendas. "¡En este país no piensan en los abstencionistas, pero qué fastidio!" Al otro extremo de la ciudad, en El Valle, unos gritos creaban tensión en el centro donde votó Juan Barreto, Alcalde mayor de Caracas.

El corpulento dirigente oficialista se volteó de pronto y gritó a la fila de electores: "!El que me falte el respeto, lo meto preso!".

Barreto explicó que reaccionó así porque alguien le dijo: "homosexual y borracho". Luego, para demostrar que también tiene seguidores, se devolvió a la fila y pidió: "Vamos, aplaudan", en una escena bizarra que hace el día de un equipo de televisión.

A las tres de la tarde, el cielo se había nublado y muchos centros de votación de Caracas lucían ya vacíos.

Un zumbido de motores rompió el silencio del rico municipio Chacao. Un enjambre de motorizados, vestidos con camisetas rojas, adelantó la celebración y se paseaba desafiante, algunos cerveza en mano, por los sitios donde vive lo que ellos llaman la oligarquía contrarrevolucionaria.

Al igual que ellos, pero por otros medios, opositores comenzaron a enviar mensajes de texto desde sus celulares anunciando el triunfo del candidato opositor Manuel Rosales.

"Fuente hiperconfiable: Rosales 57, Chávez 43. Ojo: fraude montado para invertirlo. Corran la voz urgente", decía uno.

"Me dice un amigo militar que se va a prender un lío porque, en los escrutinios que llevan, va ganando Rosales", alertó otro.

Los mensajes de los chavistas, más ambiciosos, aseguraban: "Vamos arrasando con 30 por ciento de diferencia. ¡Chávez hasta el 2021!" Al caer la noche, los rumores habían hecho lo suyo.

Ya había crispación en algunos centros de votación a la hora de iniciar el escrutinio y los caraqueños habían vuelto, una vez más, a desconocerse y darse la espalda.

 

ASÍ LO DIJO

"Los venezolanos debemos sentirnos orgullos... porque hemos demostrado que podemos dilucidar nuestras diferencias a través del voto".

Jesse Chacón

Ministro del Interior

 

"Los centros electorales están rebasados. Hay gente desde las 2 de la madrugada. Releva un inmenso deseo de la gente de expresar su voluntad".

José Vicente Rangel

Vicepresidente de Venezuela