Trujillo visita al ´Brozo austero´

Víctor hace un repaso de su trayectoria artística y desempolva sus recuerdos; ´somos cuenteados y cuenteamos´, dice

Julio Alejandro Quijano
El Universal
Viernes 08 de diciembre de 2006

Es una bodega ubicada camino al Desierto de los Leones. Víctor Trujillo guarda ahí su pasado. No la había visitado en varios años, pero hace unos meses entró para buscar aquellos primeros cuentos que Brozo contaba en el canal 13 de Imevisión, en el legendario programa La caravana.

Quería rescatarlos para publicarlos en un libro que finalmente salió a la venta hace tres semanas.

Abrió la puerta de la bodega. Exclamó: "¡Cuántas cosas hicimos en nuestra juventud!". Encontró un montón de fotografías: "La mitad de ellas ni siquiera las recordaba, sketches, vestuarios, pelucas, invitados, comediantes que trabajaron con nosotros en La Caravana".

Se vio a sí mismo. Es decir, vio a Brozo en su austero "circo estatal".

Sintió ternura infinita: "Me hizo recordar aquel grupo no muy grande de comunicadores de aquel canal 13 donde lo menos que podíamos hacer era aterrizar ideas. Cuando vi aquellos primeros cuentos de Brozo, me pareció padrísimo que hayamos llegado a los monólogos por necesidad: simplemente nos faltaban siete minutos de programa y no teníamos instrumentos de producción; entonces decíamos, ´pues me aviento un choro´. Así fue".

-¿Brozo no extraña aquella carpa pobre en el rumbo del Ajusco?

-A lo mejor lo extrañaría si todavía existiera. Todo ha cambiado a una velocidad tremenda. La democratización ha girado al país y yo me he ocupado por seguir esos giros. No me podía quedar en el discurso de los 80; en ese tiempo nosotros éramos la televisión del Estado y por tanto tenía un sentido que fueramos la competencia virtual de la tele comercial.

Después de la muerte de Colosio tú sabes que las cosas cambiarán y tienes que ver cuál nicho de la televisión te da la oportunidad de seguir trabajando.

-La gente recuerda Imevisión como una utopía ¿Para ti lo era?

-No. Era el credo. Es muy curioso porque no había dinero para producir pero sí para pagarle a los 20 directores que hubo y que generalmente eran políticos que nada tenían que ver con la televisión pero estaban ahí mientras les daban una gubernatura o los escondían. Pero también estábamos Aristegui, Bustamante, Aura, José Ramón, y tanta gente que quería ser alternativa ante la tele comercial.

-¿Es cierto que Brozo está escribiendo la verdadera historia de Víctor Trujillo?

-Sería muy aburrido ese cuento.

-Hay quien te ve como muestra de la democratización de Televisa.

-Ja, ja, ja.

-Hasta te acusaron de perredista.

-Pero también de panista. Lo que gozo es no llegar a la militancia para decir lo que piensas. Hoy los partidos se han convertido en bolsas de trabajo, pero no se han dado cuenta que sin país no hay negocio.

-¿Para qué publicaste estos primeros cuentos de Brozo?

-Desde hace años me di cuenta que México vive del cuento. Este libro deja consignado que hace 20 años empezamos a usar el cuento para aterrizar historias de nuestra realidad. Acudimos a la fantasía para hablar de violencia intrafamiliar, sida, preservativos, infidelidades, corruptelas, cosas que no se hablaban en la tele.

-¿Tú crees que en la política mexicana también hay cuentos?

-También pasa en el poder. No te dicen que la violencia los ha rebasado sino que te hacen un cuento. Algún día llegaremos a la verdad, pero somos cuenteados y cuenteamos.

-¿Qué cuentos te contaba tu mamá cuando te ibas a dormir?

-Mi abuela me contaba historias de su época, cosas de espantajos y fantasmas.

Mí mamá nos leía libros de una colección que se llamaba Fabulandia con cuentos de los hermanos Green, fábulas de Esopo.

Víctor Trujillo encontró uno de los libros de Fabulandia ahora que visitó esa bodega camino al Desierto de los Leones.