Alertan sobre riesgo de contraer hepatitis B por sexo desprotegido

Jueves 21 de Diciembre de 2006

Además del VIH y las infecciones de transmisión sexual, el sexo sin protección representa el mayor riesgo para contraer la hepatitis tipo B, que es incurable y a largo plazo evoluciona a cirrosis o cáncer hepático.

Los grupos más expuestos son los que tienen múltiples parejas sexuales y las personas que usan drogas por vía intravenosa, por lo que la prevención elemental es el uso del condón y, por supuesto, evitar cualquier tipo de adicción, especialmente si se tiene que inyectar, señaló José Luis Fuentes Allen, jefe del Servicio de Infectología de Adultos del Hospital de Infectología del Centro Médico Nacional “La Raza” del IMSS.

El especialista también dijo que existen otras vías de transmisión menos comunes, como es el uso de agujas u objetos infectados: rastrillo o máquina rasuradora, instrumental dental y material de acupuntura o para realizar tatuajes y perforaciones (“piercing”).

Explicó que debido a que la hepatitis B tiene una alta concentración del virus en sangre, en la etapa más activa se puede contraer además del semen a través de otros líquidos como es el fluido vaginal, la sangre menstrual, incluso de la saliva en“besos apasionados”, y el riesgo es mayor si hay sangrado de las encías (gingivitis).

Síntomas. Las manifestaciones de la hepatitis B en el momento agudo son: fatiga crónica, nauseas, fiebre, vómitos, dolor en el vientre y falta de apetito, todo ello condicionado porque el hígado crece de manera anormal; además el paciente puede tener falta de apetito; su orina se torna “de color de la cerveza obscura”, en algunos casos llega a ser tan negra como los refrescos de cola y la piel se va tornando amarillenta.

Es un virus, explicó, que puede pasar asintomático por varios años en el organismo y durante todo ese tiempo se ignora que se padece, por lo que existe el riesgo de infectar a otros. Por desgracia se hace manifiesto cuando ya se presenta un daño importante en la función hepática.

Prevención. En otros casos, el diagnostico casualmente se hace cuando la persona acude al Banco de Sangre para donar y durante el análisis se detecta la infección; en otros debido a que sufren fatiga crónica, tan grave que repercute en su capacidad de trabajo o sus actividades diarias.

Fuentes Allen dijo que otra medida de prevención importante es la vacuna contra la hepatitis “B”, que se debe aplicar a los dos, cuatro y seis meses de edad.

El hígado tiene varias funciones, entre ellas, se encuentran las de combatir infecciones y detener las hemorragias, así como eliminar los medicamentos, drogas y otras sustancias tóxicas del torrente sanguíneo. También almacena energía que puede usarse en caso necesario.

El tratamiento para la hepatitis B es con medicamentos que sólo ayudan a controlar la enfermedad y tratan de mantenerla inactiva, para que el paciente tenga una mejor calidad de vida, ya que el hígado no se regenera, puntualizó.

Millón y medio de mexicanos enfermos

Las personas que se hayan realizado una transfusión antes de 1992 deben practicarse un examen clínico de transaminasas para descartar hepatitis B, ya que sólo a partir de entonces en México se comenzó a revisar que la sangre no estuviera contaminada por el virus.

La hepatitis B ataca a las células del hígado y puede producir cuadros de insuficiencia hepática, cirrosis o cáncer de hígado.

En México, la enfermedad afecta a 1.5 millones de personas, y en un 90 por ciento de los casos, el virus es eliminado por el mismo organismo.

Cuando alguien se infecta, pueden pasar entre 20 y 40 años para que se manifieste la enfermedad.

Una vez diagnosticada la hepatitis B, es posible que los primeros síntomas se manifiesten seis meses más tarde. Entonces se le considera a la persona como un enfermo crónico del padecimiento.

El virus se transmite a través de la sangre y los fluidos corporales infectados, esto puede suceder por el contacto directo de la sangre infectada, las relaciones sexuales sin protección, el uso de drogas intravenosas, tatuajes así como durante el parto.

Mientras más joven sea la persona infectada, mayor es el riesgo de que el padecimiento sea crónico. Los niños menores de cinco años infectados tienen entre 25 y 50 por ciento de desarrollar hepatitis B crónica.

El 90 por ciento de los bebés que contraen el virus al nacer desarrollan hepatitis B crónica. Por eso, es muy importante que las mujeres embarazadas sepan si tienen el VHB antes de dar a luz.