El mes pasado, me
enteré de la muerte
de Robert Schmidt,
un ciudadano
estadounidense que
perdió su larga
lucha contra el SIDA
aquí en México.
Entre sus
pertenencias estaba
una gran maleta con
los más novedosos
medicamentos anti-retrovirales.
Su familia pidió a
la Embajada que los
donara a alguna ONG
en México para que
otros se pudieran
beneficiar de ellos.
Cumplimos su
petición, y al
hacerlo se nos
recordó, de un modo
muy conmovedor, el
costo humano que el
mundo está pagando a
causa del SIDA.
También recordamos
que todos nosotros
podemos -y debemos-
contribuir de manera
grande o pequeña
para terminar con
esta enfermedad.
La pérdida humana
causada por el SIDA
es alarmante. De
acuerdo con el
reporte de 2007 de
ONUSIDA, cada día
más de 6,800
personas se infectan
con el
VIH, y más de
5,700 personas
mueren a causa del
SIDA. Hay alrededor
de 33 millones de
personas en todo el
mundo que viven con
el
VIH, y 25
millones ya han
muerto de SIDA. Ante
esta devastación,
gente de todo el
mundo se ha unido
para encontrar
soluciones a esta
pandemia.
Aquí en la Ciudad de
México, a partir del
3 de agosto se
reúnen durante toda
esta semana más de
25 mil activistas,
especialistas
médicos,
científicos,
investigadores,
políticos y otros
líderes en la lucha
contra el SIDA, en
la XVII Conferencia
Internacional sobre
el SIDA. Ésta será
la primera vez que
esta conferencia se
lleve a cabo en
América Latina. Si
bien, la tasa de
VIH en
Latinoamérica es
comparativamente
baja, eso no
significa que la
región no esté
afectada. En las
Américas, 3.1
millones de personas
viven con
VIH, y el
Secretario de Salud
de México estima que
180 mil personas
viven con esta
enfermedad en el
país.
De acuerdo con
ONUSIDA, el estigma
y la discriminación
generalizados son
barreras que impiden
en Latinoamérica el
acceso universal a
la prevención y
tratamiento del
VIH así como
al cuidado y apoyo a
los afectados.
Espero que esta
conferencia ayude a
cambiar eso. Para
derrotar a cualquier
enfermedad se debe
hacer más que
meramente tratar los
síntomas. Se debe
trabajar para
detener su
transmisión, y para
hacerlo es necesario
hablar al respecto.
A principios de este
año, ayudé a lanzar
una alianza de
investigación y
educación sobre
cáncer de mama.
Hablé de cómo el
cáncer ha tocado mi
vida y cómo toca las
vidas de tantos en
México. La Primera
Dama Laura Bush dijo
que romper el tabú
de hablar sobre el
cáncer de mama era
esencial para salvar
vidas. Sucede lo
mismo con el SIDA.
Debemos romper el
tabú y hablar al
respecto. Aunque la
tasa de contagio de
SIDA en México
permanece baja, la
tasa en los sectores
vulnerables continúa
creciendo, y el SIDA
afecta en especial a
los jóvenes. Sin
nuestros esfuerzos,
el SIDA tocará las
vidas de muchos más
en México. Es por
eso que aquí, la
Embajada se ha unido
al gobierno mexicano
y a la iniciativa
privada para reducir
el estigma y
aumentar la
conciencia de cómo
prevenir la
transmisión de la
enfermedad, y dónde
encontrar
tratamiento.
Luchar contra el
SIDA ha sido una
prioridad para los
Estados Unidos
durante toda la
administración del
Presidente Bush. En
2003, George W. Bush
anunció una
estrategia de tres
años y 15 mil
millones de dólares
llamada el Plan de
Emergencia del
Presidente para el
Combate al SIDA. La
administración
actualmente está
buscando extender
este exitoso
programa mundial por
cinco años más con
el doble de
recursos, es decir
30 mil millones para
el periodo de 2008 a
2013. Aquí en
México, el
compromiso de los
Estados Unidos con
la lucha contra el
VIH/SIDA ha
constado de
alrededor de 2
millones de dólares
al año desde 2003.
El Plan de
Emergencia está
trabajando para
apoyar la estrategia
nacional de México
contra el
VIH/SIDA para
ayudar a que la
respuesta nacional
sea cabal y
efectiva, y que
pueda ser sostenible
en el largo plazo.
En diciembre de
2004, la alianza
México-Estados
Unidos apoyó la
creación del Consejo
Nacional Empresarial
sobre SIDA (CONAES)
para reducir el
estigma y la
discriminación en el
lugar de trabajo.
CONAES, que cuenta
con la participación
de 31 empresas que
incluyen compañías
mexicanas y
multinacionales, ha
tenido un impacto
directo en 150 mil
trabajadores y un
impacto indirecto en
560 mil familiares.
Con una contribución
por 400 mil dólares
del sector privado,
esta alianza es un
modelo de
cooperación entre
los sectores público
y privado.
Trabajando con
instituciones
mexicanas, la
Embajada ha
identificado
vendedores y
distribuidores para
aumentar la
disponibilidad de
preservativos entre
los sectores de alto
riesgo. Hemos
apoyado un estudio
de comportamiento de
los sectores
vulnerables en
Tampico, Monterrey,
Acapulco y en la
Ciudad de México. Y
el Programa ENLACES
de la Agencia para
el Desarrollo
Internacional ha
instaurado una
alianza entre el
Instituto Nacional
de Salud Pública y
la Universidad de
California en
Berkeley para dar
capacitación y
abordar la
prevención y
tratamiento del
VIH/SIDA, al
igual que de la
tuberculosis.
El tema de la XVII
Conferencia
Internacional sobre
el SIDA es "Acción
Universal Ahora".
Los gobiernos de
México y de los
Estados Unidos están
tomando acciones
para detener la
pandemia del SIDA.
Pero ésta no es
tarea únicamente de
los gobiernos. Los
padres de familia
deben hablar con sus
hijos sobre esta
enfermedad; las
empresas no deben
penalizar a los
trabajadores por
buscar tratamiento;
y la gente debe
hacerse la prueba
sin miedo a
represalias o al
rechazo. El
tratamiento del
VIH ha
progresado mucho en
las últimas décadas,
y gracias a terapia
anti-retroviral y a
otros sofisticados
tratamientos,
millones de personas
continúan viviendo
con el
VIH. Los
avances científicos
continúan. Si todos
trabajamos juntos,
podemos evitar que
el costo humano de
esta enfermedad siga
creciendo sin
control.
El autor es
embajador de los
Estados Unidos en
México.
Exclusivo para el
Grupo Reforma.