Vida y VIH cohabitan en su cuerpo

Portadores del VIH-sida desde hace seis y 14 años, respectivamente, Irma y José desafían al destino, se aferran al deseo de procrear un hijo

Notimex / 04-Agosto-2008

TIJUANA.— Portadores del VIH-sida desde hace seis y 14 años, respectivamente, Irma y José desafían al destino, se aferran al deseo de procrear un hijo y, con ayuda de la ciencia médica, esperan a un bebé con 98% de probabilidad de que nazca sano.

Esto porque, según el director de la Agencia Familiar Binacional del VIH-sida, Jorge Luis Martínez, el virus se aloja en mayor proporción tanto en fluidos vaginales como en la sangre, debido a ello, el producto, al nacer por la vagina, correría el riesgo de sufrir alguna laceración e infectarse.

Ambos, de extracción humilde, se conocieron en un centro de atención para enfermos de VIH-sida, donde se enamoraron, decidieron unir sus vidas y traer al mundo a un nuevo ser.

Irma, casada en segundas nupcias, indicó que este es su segundo hijo. El primero nació infectado y murió de neumonía a los seis meses. Era el vástago de ella y de su primer pareja, que fue quien la infectó, pero ya murió de sida.

“Me dieron la noticia cuando me alivié de mi primer hijo, que era seropositiva, y lo primero que me dijeron es que me iba a morir. Fue impactante que me lo hayan dicho y eso cambió totalmente mi vida, ya que me creó un trauma muy grande”, comentó.

“En mi casa tuve el rechazo de mi familia y muchos problemas por esta causa. Nunca obtuve apoyo de mis familiares, al contrario, se fueron alejando...”, comentó un tanto cabizbaja.

De voz baja, pausada y modales suaves, Irma dice que, sin embargo, en el Hospital General de Tijuana conoció a otras personas con su misma situación.

Ahora está embarazada de su segundo esposo, José, quien también es portador de VIH, pero ambos aseguran que su hijo nacerá sano y sin peligro de infección alguna, pues antes de correr este riesgo, lo consultaron con el médico, quien los orientó.

José, vendedor de dulces en los cruceros de esta frontera, explicó que ambos portadores “estamos en buena situación para poder tener un hijo con la ayuda de la ciencia médica, y por eso nos decidimos a tenerlo”.

Comentó que él es portador desde hace 14 años y que se infectó cuando vivía en Utah, Estados Unidos, pues era adicto a las drogas. Fue en un hospital de esa entidad donde le dieron la noticia.

Ahora Irma y José esperan tener una vida con calidad, pues ser portador de VIH ya no significa que morirán de forma inmediata ni que su hijo nacerá infectado. Ambos piensan educarlo como a cualquier otro niño y convivir con él durante varios años.

El director de la Agencia Familiar Binacional, una asociación civil dedicada al apoyo de personas que viven con VIH-sida, Jorge Luis Martínez, aseguró que el hijo de una portadora se infecta al nacer por vía vaginal, pero se puede evitar si nace por cesárea.

Explicó que los médicos recomiendan que, cuando una mujer infectada se embarace, se someta a un determinado tratamiento y adecuada asistencia, a fin de evitar que al nacer el niño se contagie por tener contacto con los fluidos vaginales o la sangre.

A la paciente se le debe tratar como a cualquiera otra y, en cuanto al bebé, “tampoco pasa nada”, nacerá como un niño común, si se tienen los cuidados adecuados al momento del parto, añadió.