'No quiero decir que tengo VIH'

Por Silvia Garduño (06-Ago-2008)

En 2003, cuando apenas tenía 20 años, Rodrigo fue diagnosticado con VIH/SIDA. Desde entonces ha ocultado a su familia su estado de salud.

"Mi familia no sabe que vivo con VIH, pero sí mis amigas y mis amigos, que me apoyan muchísimo.

"Tuve muchos problemas para decirle a mi mamá que soy gay, no quiero decirle que vivo con VIH, no quiero que me acepte como gay porque vivo con VIH. No quiero que me tenga lástima, que sea la forma en que ella me acepte, quiero que esté convencida de que no es una enfermedad ser gay", explica el joven, uno de los muchos activistas de la Conferencia Mundial sobre Sida.

Rodrigo vive solo. Su mamá reside en Estados Unidos, y el resto de su familia en Hidalgo. Dice que no le interesa compartir con ellos que tiene VIH, porque, a diferencia de sus amigos, no va a reaccionar bien.

Licenciado en Economía y líder de una organización mexicana de jóvenes y VIH, Rodrigo tiene malas experiencias en torno a su enfermedad, como cuando le dieron el resultado de su prueba en el Seguro Social.

"Llegó alguien y abrió la puerta mientras me daban la noticia. Se enteró la enfermera, la gente que estaba afuera, fue muy penoso. Quien me dio el diagnóstico me empezó a recomendar mucho que ya no saliera, que no me subiera al metro; no hubo un proceso de consejería para dar el resultado", recuerda.

Para él, sigue habiendo en el país mucha discriminación hacia las personas que viven con VIH. "Cuando escucho cómo se expresan de la gente que viven con VIH, que les dicen sidosos, o cuando me entero de que a alguien lo despidieron del trabajo, crea un estigma interno que me hace sentir muy mal, me deprime y me da mucha tristeza, aunque no sea una estigmatización directa, es como cuando avientas una piedra al agua y te llegan esas ondas".

A los y las jóvenes les pide ser más conscientes, que exijan educación sexual y que hablen de sexo y VIH.

Rodrigo conoció a Alex, de Filipinas, en el Pabellón de Jóvenes de la Aldea Global.

De 21 años, este muchacho se enteró que tenía VIH cuando estudiaba la carrera de Enfermería.

"Hice la prueba, se tardan como un mes en dar el resultado. Cuando me dieron el diagnóstico no lloré, pero pensé en mi familia, en mi futuro, porque como enfermero viajas y trabajas por todo el mundo, ya no podría hacerlo, pensé que me iba a morir en 10 años".

Actualmente, Alex se ha involucrado con organizaciones civiles en la prevención del VIH/SIDA, e incluso imparte cursos para orientar a trabajadores migrantes sobre enfermedades de transmisión sexual.