Hombres y mujeres
bisexuales tienen
dificultad para
identificarse como
tales y, quienes lo
llegan a hacer,
suelen ser
discriminados tanto
por personas
homosexuales
como heterosexuales.
Además, el estigma
bajo el que se
observa la
bisexualidad,
incluso dentro de
grupos que defienden
la diversidad
sexual, se convierte
en una limitante
para hacer labor de
prevención contra el
VIH-sida,
coincidieron
activistas que
impartieron el
taller Conocer la
Bisexualidad para
Prevenir el VIH,
dentro de la 17
Conferencia
Internacional sobre
Sida.
"Al no tener una
visión sin estigma,
el trabajo con VIH
se complica mucho
porque las personas
bisexuales no se
sienten interpeladas
(en las campañas de
prevención) o les da
vergüenza serlo, y
si no se aceptan ni
la gente los acepta,
no habrá manera de
darles herramientas
para protegerse",
consideró Myriam
Brito, integrante
del Grupo Opción Bi.
Por ejemplo, una
mujer que se
identifica
públicamente como
lesbiana y que se
llega a enamorar de
un hombre, no sabe
cómo decirles a sus
amigas que le gusta
un hombre y tampoco
a su familia, con la
que previamente pudo
haber tenido serias
discusiones sobre su
orientación sexual,
pues de ambos grupos
recibiría múltiples
cuestionamientos,
explicó Diana
García, miembro de
Salud Integral para
la Mujer.
"Todos estos dilemas
hacen que la gente
no exprese la
sexualidad y el
deseo que realmente
está sintiendo y se
encierra de nuevo en
un clóset", agregó
García.