ARREGLANDO EL DESVÁN

Finalmente terminé mis estudios de bachillerato y ya estoy listo para entrar a la Universidad, y por ello mis padres está súper contentos y en súper buena onda conmigo. Bueno, es tanto lo que les ha dado gusto, que mi papá me dijo que voy a necesitar mucha más privacidad para concentrarme en mis estudios de licenciatura y, por ello, me ha dado la autorización para arreglar el desván que está arriba del garaje de la casa y hacer ahí mi recámara y mi estudio. ¡Eso me encantó!, pues por fin dejaré de compartir la recámara con mi hermano menor. Mi papá habló con el arquitecto Landeta, un buen amigo de él, y le pidió que le hiciera un proyecto para remodelar el desván, y ayer por la mañana vinieron ya los albañiles que van a trabajar en mi nuevo espacio.

Cuando llegaron los albañiles yo estaba solo en la casa, así que los recibí y subí con ellos al desván para enseñarles el sitio donde estarán trabajando durante estas dos o tres semanas. Tengo que decirlo: ¡me encantan los albañiles!..., verlos cómo se bañan cuando terminan la jornada, el olor al cemento húmedo que despide su piel...., ¡uf!, ¡riquísimo!..., y estos dos estaban bastante bien y me gustaron desde que los vi. Uno de ellos, con bigote y piocha, tipo chicano cabroncito, de pelo negro y con cara de pervertido; y el otro, el que más me gustó, un chacal más joven, con el pelo pintado de rubio platinado, bien machito al moverse y muy aventado.

Les comencé a mostrar el desván y algunos de los detalles del proyecto arquitectónico, como mi foto mural iluminado detrás de unas puertas de cristal y madera, la puerta del baño tipo cantina..., en fin, todo. Cuando hablé de una de las columnas, dije algo así como "bien parada y dura", ´...a lo que el albañil más joven respondió "como mi miembro" y se soltó a reír. ¡Con eso rompió el hielo!..., de inmediato lo cuestioné y le hice ver que lo dudaba mucho. "No lo alborotes, amigo..., que te puede dar la sorpresa", me respondió agarrándose el paquete.

No me contuve y con mi mano se la agarré sobre el pantalón, sobándosela rico para que se le parara. De inmediato se dio y se dejó que se la siguiera sobando, dibujando una sonrisa maliciosa que me encantó. Su compañero dijo: "¡mira!, aquí el amigo anda con ganas...., y pues estamos para servirle, ¿qué no?"; y entonces me comenzó a quitar la ropa, mientras yo se la quitaba al chacal del pelo rubio. Cuando menos me di cuenta, los tres ya estábamos encuerados, cachondeándonos y acariciándonos todo el cuerpo, ¡bien rico!

... Cuando le quité los pantalones al albañil, al güerito que se puso muy gallito, ¡vaya sorpresa me llevé!..., la verdad no me mintió y efectivamente tenía una verga enorme, bien sabrosa...., gorda y larga, venosa y pesada, ¡la boca se me hacía agua de deseos por chuparla, sentirla bien caliente adentro de mi boca! Mientras, el albañil bigotón jalaba mis nalgas con sus manotas a su verga, que se sentía larga y bien dura, y lo hacía para sentir mis suaves glúteos sobándosela..., el cabrón la traía ya hirviendo..., y me decía al oído que tenía ganas de cogerme, que me dejara que me la metiera toda.

Entonces, el cabrón albañil bigotón me subió a la mesa que tengo ahí, me chupaba el culo con sus enormes labios y lengua rasposa en verdad riquísimo; me lo escupía y metía su dedo hasta el fondo, y luego lo sacaba y me daba masaje con sus dedos sobre el ano. Eso me puso muy caliente y no resistí pedirle al otro albañil, al güero tan guapo, que me dejara chupársela. Se subió a la mesa y me la introdujo a la boca, ya totalmente erecta. Escuché cómo el bigotón rompía la envoltura de un condón, y de inmediato supe que me iba a coger...; mi culo estaba ansioso y ya perfectamente bien lubricado con su saliva...

Cuando me la comenzó a meter el bigotón, mis piernas se abrieron más de manera automática; lo dejé entrar hasta el fondo de mi culo, sintiendo cómo me penetraba poco a poco aquel rico pedazo de carne envuelto en latex. Sus manos rasposas acariciaban mis nalgas con fuerza..., y en mi boca y nariz, el olor de los pelos, los huevos y la enorme verga del otro, el cachondísimo albañil güerito, me hacían querérmela comer de un bocado. Así estuvimos por mucho rato y los tres la estábamos gozando de lujo. El bigotón le decía al güero que mi culo estaba bien rico y apretado, que no se la estaba acabando.

... De ver la manera en que me estaba cogiendo su compañero, el albañil güerito se puso súper caliente. Tenía el pito bien duro, hinchado, y le pedía a su compañero que me cogiera más duro, a lo que el otro reaccionaba metiéndomela y sacándomela con fuerza, una y otra vez, gozando mi culo y haciéndome gozar su pitote....  El güero insistía y le pedía al bigotón que me hiciera gozar, y le preguntaba si mi culo estaba calientito, a lo que el otro le decía que mucho..., y así, se hablaban y hablaban entre ellos...., usándome como si fuera yo su putita. Eso me excitaba mucho, y sobre todo me sentí halagado....

Entonces sentí muchas ganas de que el güero me hablara a mí también, que me dijera cosas que me excitaran, por lo que yo comencé a decirle en voz alta lo rico que estaba su chile, lo sabroso que me estaba sabiendo al chupárselo y lo mucho que me gustaba el tamaño de su duro miembro. Él no me respondía y, en cambio, le pedía a su amigo que me siguiera cogiendo bien rico, que usara mi culo como si yo fuera una puta...; y el bigotón me la metía hasta el fondo y la movía...; yo insistía hablándole, diciéndole que me encantaba su palote, pero el guapo güero me ignoraba, no me respondía...

El güero comenzó a mover su vientre para atrás y adelante, a los lados y en círculo, bien caliente ya; me hacía tragarme su vergota ...y luego sólo dejaba que se la lamiera. Yo le decía una y otra vez que la tenía bien rica, que me gustaba mucho su verga, y él la tomaba en su puño con fuerza, y sostenía con su mano mi cabeza y la empujaba hacia su hirviente miembro. Sin embargo, no se dirigía a mí, ni una palabra..., era como si yo no le importara sino sólo su compañero... El bigotón seguía cogiéndome, cada vez más fuerte, más rico, y mi culo estaba ya bien abierto de tanta metida y sacada de verga...

Volteé a verle a la cara al güro, como haciéndole ver que yo estaba ahí, prendido a su pito, y le decía con mi voz suplicante lo mucho que me encantaba, que tenía un pito riquísimo; él sólo volteaba a ver a otros lados y a su compañero, o si no cerraba los ojos y hacía gestos de placer, frunciendo su boca, al sentir mis labios y mi lengua en todo lo largo y grueso de su palo. Pero de repente, abría los ojos y clavaba sus ojos en los míos, y rápidamente los cerraba o volteaba a ver a su amigo. Eso me prendió...., por fin estaba llamando su atención..., por poco que fuera lo que me viera; ¡me encantaba el güero!...

... Se la comencé a mamar con desesperación, más rico que antes, gimiendo de placer y diciéndole lo mucho que me gustaba su enorme miembro y las ganas que sentía de que me cogiera. De repente, después de decirle que quería que me cogiera, se comenzó a dirigir a mí...., vi que le gustaba mucho que le dijera que quería que me cogiera; me preguntaba si se la iba a aguantar toda, y yo le respondía ansioso que sí, que ya la quería sentir entrando por mi culo. Entonces, hizo una seña a su amigo para que se quitara, porque ahora era su turno para penetrarme. El bigotón me la sacó de un jalón...

Los albañiles cambiaron de posición y ahora el güero sería el que me cogería. Su miembro era enorme y parecía que si me lo metía rápido, me rompería el culo irremediablemente; me puso mucho lubricante para evitar que se le rompiera el condón, y al sentirme muy apretado del culo, me pedía que me aflojara para que aquella reatota pudiera entrarme toda entera. Yo sentía que nunca iba a entrarme su enorme miembro..., sentía que mi culo no era lo suficientemente ancho como para recibir eso; el güero insistía..., buscaba el punto exacto y empujaba hacia enfrente, tratando de meterla...

Al no poderme penetrar, el güero le pidió a su compañero que lo ayudara, y le dijo que me abriera las nalgas para poder ver mi hoyo mejor y entrar. Entonces, sentí cómo me entró ese enorme garrote caliente por el culo, aflojándome las entrañas..., haciéndome sentir dolor pero luego un placer indescriptible. ¡Qué rico la sentí llenándome el hoyo!..., quizás cuando entró me dolió algo, sí, pero de inmediato se volvió algo placentero, exquisito. Se me escapaban gemidos de placer, a lo que los albañiles comentaban lo mucho que me estaba gustando que me penetrara el güero...., con esa enorme reata....

El bigotón se excitó tanto, que comenzó a echarme sus mocos en la cara, retorciéndose de placer; anunciaba a su compañero, una y otra vez, que se estaba viniendo, que me los estaba echando en la cara. El güero se comenzó a mover con más fuerzas, lo que sentí tan rico y como que me frotaba algo adentro, que también sentí enormes deseos de venirme. Cuando escuché que el güero estaba a punto y sentí lo dura que se le puso adentro de mi su vergota, no pude más y me comencé a venir sobre la mesa. Justo en ese momento el güero gemía, echando su leche dentro del condón y adentro de mi culo....

 

Ya que acabamos, los tres nos vestimos en un silencio sepulcral ...y espontáneamente, volvimos de lleno al tema de los trabajos en mi desván. Qué si cuántos metros de techo, cuántos de pared para forrar de madera, dónde los apagadores y dónde las lámparas..., en fin, como si nada hubiera sucedido.

Tomaron medidas de todas las paredes y del lugar, intercambiaron opiniones sobre materiales y herramientas que deberían traer; revisaban los planos y el proyecto del arquitecto, y volvían a tomar medidas y más medidas.

Una vez que terminamos de hablar de los detalles y que establecimos el día en que comenzarían a venir a casa a trabajar. Quedamos de acuerdo y salimos del lugar, los acompañé a la puerta de la casa y ahí me despedí de ellos.

Antes de retirarse, el güero me apretó bien fuerte la mano y me dijo que le había dado mucho gusto conocerme y me pidió que ojalá alguno de los días que estuvieran en mi casa solo, les acompañara para ayudarles diciéndoles algunos de  los detalles de la remodelación.

Me guiñó el ojo, dándome a entender que se volvería a repetir la rica cogida que acabábamos de tener. Eso me encantó y le dije que desde luego, que me encantaría ayudarles a dejar mi nueva recámara tal y como la quiero. Nos despedimos y se fueron.

Creo que mi nueva recámara va a tener mucha buena vibración, pues aún cuando todavía no está terminada, ya comenzaron a suceder cosas increíbles.

Al parecer, los trabajos van a durar más de un mes..., y la verdad, estoy pensando supervisar la mayor parte de los trabajos para que quede totalmente a mi gusto...., aunque se prolongue un poco más el tiempo de entrega. ¡Vale la pena!  ▄

 

GM y PC, junio de 2005

 

                       
Mmmm!!!......, qué lisitas se te sienten tus nalguitas.....

- ¡Son tuyas, bigotón!....., ¡llégale!, ¡te las regalo!...

¡Qué apretadito tiene su culito este cuate!...., ¡se la está comiendo toda bien sabroso, güey!

¡Mira cómo me la mama!...., ¡le está encantando!...., ¡bien putito el cabrón!

¡Mmmmmm!...., ¡ahhhhh!...., ¡cógetelo duro!.....

¡Mira!..., ¡la tiene toda adentro!...., ¡se le va rico!...

- ¡Qué rico chile, güero!...., ¡lo tienes bien grandote!...., ¡me encanta!......
- ¡Uhhhhh!....., rica...., qué buena verga...., te sabe delicioso....
- ¡Cómo me gustaría que me la dejaras ir por el culo!....., mmmmm!

¿La quieres?....., ¿me la vas a aguantar toda?.....

- ¡Sí!...., ¡métemela!..., ¡dámela ya!......

¡Ábrele el culo, compa!...., ahí te va...., aflójate...., relájate chamaco...., ya va entrando..., ahí te va....
- ¡Auuuuuch!..., ¡mmmmmmm!..., ¡qué rico!..., ¡ya me entró!
¡Uhhhhh!..., ¡me estoy viniendo ya!...., ¡ahhhhhh!.....